Se emplea un tablero de 8 filas por 8 columnas y 64 fichas idénticas, redondas, blancas por una cara y negras por la otra. Juegan dos jugadores, uno lleva las blancas y el otro las negras. De inicio se colocan cuatro fichas tal como se ve en la figura, dos fichas blancas en D4 y E5, y dos negras en E4 y D5.
La partida acaba cuando ningún jugador puede
mover (normalmente cuando el tablero está lleno). Un jugador gana
cuando en ese momento tiene más fichas mostrando su color sobre el
tablero. Si el número de fichas es el mismo, se trata de un empate.
Empiezan
a jugar las negras. Un jugador, en su turno, coloca una ficha en una
casilla libre del tablero. Las negras siempre sitúan las fichas con la
cara negra viéndose, y viceversa con las blancas. Si un jugador no
puede mover el turno pasa al contrario.
Una ficha sólo se puede
colocar si deja, entre medio de esa ficha y otra del mismo color ya
colocada, una o varias fichas del color contrario. Todas estas deben
estar en una línea continua de fichas, horizontal, vertical o diagonal.
Todas las fichas contrarias que han quedado entre medio se voltean para que muestren el color de la otra cara.
Una vez volteada la ficha o fichas flanqueadas el turno pasa al contrario.
Las blancas juegan y mueven en G4.
- E2 y F3 (están entre G4 y D1)
- F4 (entre G4 y E4)
- F5 (entre G4 y E6)
Nótese que no debe voltearse ninguna más; por ejemplo:
- G5 (no hay ficha pivote en G6)
- D4 (la ficha pivote es E4, no B4: hasta B4 no hay una línea continua de fichas negras)
- etcétera



